miércoles, 19 de noviembre de 2014

Yo sí hablo de Belice.

La geografía latinoamericana -por no hablar de la europea, la asiática o la africana-nunca fue mi fuerte en tiempos de estudiante. Con el paso de los años, vaya usted a saber por qué, surgió en mí el deseo de ojear mapas y adquirir algunos conocimientos sobre el tema, unos útiles y otros nada más para hacerme el ilustrado en charlas de desinformados . Fue entonces que supe, por ejemplo, que La Guyana Francesa no está en Francia sino pegadita a Brasil, descubrí también que Trinidad y Tobago no era un dueto musical de antaño sino una isla en el Caribe, que por el Canal de Panamá no pasan programas de televisión de música guapachosa, que Chile es un país más bien alargado y angosto, como algunos chiles, que en Jamaica no conocen el agua fresca que lleva su nombre ni en la Habana el chile habanero.

Pues bien, el otro día, practicando la olímpica disciplina del zapping televisivo -la cual me ha recompensado con un pulgar fuerte, entrenado y obediente- me topé con un documental donde hablaban de obras del gobierno mexicano  y me percaté que estaban dedicando un espacio a las vías de comunicación que conectan a nuestro país con el vecino Belice. 

La curiosidad que desde hace tiempo me produce mi desconocimiento acerca de Belice me hizo detenerme en el programa, interesado en tener un poco de información sobre el territorio vecino. Pero una vez más me quedé con las preguntas sin resolver porque ahí no se hablaba de Belice ni de su gente, ni de sus riquezas naturales o su cultura; la materia en cuestión eran las carreteras -que en México no gozan de buena fama- y que desembocaban en esa frontera, nada más. Entonces mi incultura beliceña y yo continuamos la procesión de los canales. 

No es que me atormente la intriga, no es que por las noches me fustigue el insomnio por la duda cruel, pero sí me provoca curiosidad que nadie, o casi nadie, habla en México de Belice, uno de los 2 países -Guatemala es el otro- con los que compartimos las fronteras del sur. 

Con mucho de extrañeza y sin asomo de denostación, por supuesto, puedo decir que no conozco a ninguna persona que haya nacido en esas tierras o que tenga algún antepasado o pariente beliceño. No conozco a alguien que me haya referido que tiene un amigo que a su vez haya oído hablar siquiera de otro que haya dicho ser originario de esas tierras. Bueno, ni siquiera he tenido ningún tipo de aproximación, que yo sepa, con terrícola alguno que haya pisado Belice. 

Mi asombro, pues, tiene su principal origen en la inmediatez geográfica que nos vincula y que a nosotros nos parece absolutamente antiflogestínica, como dicen los entendidos para referirse a lo que por ser simplemente irrelevante, falto de interés y venial, acaba resultando descarapirofléctico, insipidificante y subestratodérmico.

Pues bien, ante esta curiosidad geográfico cultural y solamente para documentar mi ignorancia, me zambullí virtualmente por unos minutos en un poco de información sobre la nación que colinda con Guatemala, con nuestro país y con nuestra indiferencia.

Permítanme 5 minutos de su lectura -no se van a arrepentir- para compartirles 10 datos interesantes que encontré y les prometo que ya me voy.  

  1. Belice alcanzó su independencia de Gran Bretaña en 1981, hace apenas 33 años.
  2. A pesar de ser un país soberano, su Jefe de Estado sigue siendo Isabel II de Inglaterra. God Save the Queen.
  3. Su extensión es de 22,966 KM2, comparable al estado de Tabasco.
  4. Su población es de 335,000 habitantes, según el censo de 2011, equivalente a la población de una ciudad como Irapuato, Guanajuato.
  5. El 22.34% del territorio de Belice. es reclamado por Guatemala. Dice que es suyo pero no se ponen de acuerdo, ni se pondrán, supongo.
  6. Menos del 5% de sus importaciones provienen de México, mientras que casi el 50% son de Estados Unidos. Los tenemos a un lado y prácticamente no les exportamos nada.
  7. En cambio, ellos sí exportan a nuestro país muchos turistas. Cada año, aproximadamente 900 mil beliceños cruzan a México con el fin de hacer compras y visitar playas turísticas como Cancún y Playa del Carmen.
  8. Por su parte, Belice recibe cada año un millón de turistas. El 70% de los cuales proceden de… adivinen… claro, de Estados Unidos.
  9. Belice es el único país de Centroamérica que tiene al inglés como idioma oficial. A pesar de ser oficial, el inglés es lengua materna de menos del 4%. El español es el idioma predominante. 
  10. El 54% de la población habla muy bien el inglés, ya sea como lengua materna o secundaria. Por cierto, en México el 9% dice que habla inglés, pero solamente el 2% lo domina. Oh, my God.

Hay otros países cercanos a nosotros -muchos, muchísimos- de los cuales sé también muy poco, El Salvador, Nicaragua, Haití, Surinam, Bahamas. Pero Belice es mi vecino y es bueno que los vecinos se conozcan aunque sea para, llegado el caso, pedirse una tacita de azúcar. Y no lo digo nomás porque sí. En realidad me acabo de enterar que el azúcar es un producto base -no sólo en las recetas de muchos postres-  sino también en la economía de ese país. 

Y como lo prometido es deuda, ya me voy.



Fuentes
http://www.belice.bz
http://es.wikipedia.org/wiki/Belice
http://eleconomista.com.mx/caja-fuerte/2014/01/02/we-don-t-speak-english-no-aprovechamos-tlc
http://www.jornada.unam.mx/2009/09/10/sociedad/035n2soc
 http://es.wikipedia.org/wiki/Lenguas_de_Belice
http://www.sre.gob.mx/revistadigital/images/stories/numeros/n81/hidalgo.pdf
http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_de_Belice

lunes, 10 de noviembre de 2014

Memorias de mi antimemoria.

Me considero una persona curiosa, no en el sentido de causar curiosidad -espero-, sino de sentirla por las cosas que me rodean.

Pero como en la vida siempre hay algún antídoto contra lo bueno, en contraposición a mi deseo de saber, padezco de una malísima memoria, sólo comparable a la de una PC de los ochentas. A esta calamidad individual yo la llamo antimemoria. Es como la sombra que me acompaña a todas partes, hasta en la más absoluta ausencia de luz. Es como el futbolista oponente que me aplica marcaje personal para dar al traste a mis jugadas, es como mi ángel de la guarda, pero en mala onda. 

La memoria, según entiendo, es una función cerebral que nos permite almacenar y clasificar vivencias, conocimientos y en general información del pasado. La parte del cerebro que se ocupa de esta función es el hipocampo -sí, homónimo del caballito de mar-. Hay memoria de corto, mediano y largo plazo, como los créditos de los bancos. Por su parte, mi antimemoria no es como los mencionados créditos, es un poco más siniestra, más bien es como el SAT: no avisa cuando va a atacar y lo hace sin piedad.

Me sucede muy a menudo que interesado leo sobre tal o cual tema, descubro datos, lugares, fechas y anécdotas que me resultan fascinantes y me mantienen con la cavidad bucal dilatada y vulnerable al ingreso de un díptero distraído. Pero en el instante en que cierro el libro o revista, ¡pum!, mi antimemoria le propina una certera cachetada al hipocampo y destruye el 52.75% de la información leída minutos antes. Ustedes se preguntarán por qué cito ese porcentaje tan preciso. Yo también.

Mi antimemoria es muy socarrona y está lista para cumplir su cometido en los momentos clave, sobre todo cuando hay público de por medio y requiero rapidez de respuesta. Estoy seguro que encuentra divertido verme hacer el ridículo cuando, contando alguna anécdota, olvido algunos de los elementos sustanciales de la historia, por ejemplo: el quién, el qué, el dónde o el cómo. O todas las anteriores. Cuando estoy en alguna tertulia con amigos y trato de aportar un dato pertinente a propósito de algún tema musical o una película que surge en la conversación, y necesito recordar el nombre de el cantante o el actor, no sólo no recuerdo al cantante y al actor, sino acabo también olvidando a la canción y la película que dieron origen a la charla y a la consecuente indagatoria. 

Cosa parecida me ocurre cuando alguien me pide que cuente un chiste. La primera batalla es localizar el mejor chistorete disponible en mis archivos mentales. Pero para ese momento mi antimemoria ya  se me adelantó y se está regocijando poniendo en desorden dichos archivos, mezclando las clasificaciones temáticas y a los personajes típicos de los chistes, obligando así a convivir en lujuriosa promiscuidad a los borrachos con los gallegos, a los maridos cornudos con los argentinos, a los tipos feos -tan feos, tan feos- con las suegras entrometidas y no menos feas, a Pepito con la Pilarica, etcétera. Una vez que consigo que algún chascarrillo se asome tímidamente en el caos y me dispongo a contarlo, mi antimemoria hace su siguiente jugada y pone a prueba mi seguridad lanzándome dardos en forma de preguntas tan perturbadoras como: ¿cómo empieza?, ¿ya se lo sabrán mis amigos?, ¿cómo termina?, ¿se reirán?, ¿cómo me metí en este aprieto?, ¿dónde está la vía de escape más cercana?

Para colmo de desgracias, a mi antimemoria hay que sumarle mis rasgos obsesivos. Esta bonita combinación me ha provocado incontables noches de insomnio. Paso a explicar el fenómeno. Muchas veces, estando ya recostado en mi cama, dispuesto a entregarme sin pudor a los brazos de Morfeo, aparece súbita e insospechadamente alguna pregunta de vital importancia y trascendencia, y que por lo tanto es urgente responder. Dichas interrogantes son, por citar sólo un puñado de ejemplos: ¿qué ropa usé ayer?, ¿qué desayuné el jueves de la semana antepasada?, ¿a quién le presté el Album Blanco de Los Beatles en la prepa y nunca me lo devolvió?, ¿en qué restaurant de qué ciudad -que prometí no olvidar jamás- comí la mejor sopa de tortilla de mi vida?, ¿cómo se llaman la canción y la película que cité dos párrafos arriba y cuyos cantante y protagonista tampoco recuerdo? Toda vez que es impostergable encontrar las respuestas a estas cuestiones filosóficas, mi obstinado cerebro se entrega a la tarea de zambullirse en los archivos que mi antimemoria ya revolvió con anticipación y hasta escondió vaya usted a saber dónde. ¿Por qué lo hace? Supongo que por joder. Es entonces que mi parte obsesiva entra en encarnizado duelo con mi antimemoria. Una no cesa de buscar y la otra no suelta prenda. La contienda puede prolongarse por varias horas y sólo el encontrar el dato requerido puede ponerle punto final al combate. Y, como sucede en las noches de placer carnal, lo que sigue es quedarse profundamente dormido.

Esta debilidad mnemológica me ha obligado a desarrollar mis propios sistemas de defensa contra mí mismo, dado que no confío ni tantito en mi memoria. Así que desde hace muchos años las cosas que deseo recordar en el corto plazo, como citas de trabajo, nombres de personas con las que tengo relación de cualquier índole, artículos que tengo que comprar, domicilios importantes, libros que me han recomendado para leer -generalmente los libros se escriben para leerse-ideas para escribir algún texto, mejor las anoto, ora en papel, ora en alguno de mis dispositivos electrónicos. El problema es que con alarmante frecuencia no recuerdo qué anoté en papel  y qué en el dispositivo electrónico. 

Por todo esto, he llegado a la conclusión de que los sabios no son los que saben más, sino los que recuerdan lo que saben.




miércoles, 10 de abril de 2013

El pajarito de Maduro y otras fantasías.


Este domingo 14 de abril se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Venezuela  y los electores no-chavistas deben estar muy preocupados. 

Que cualquier mortal de la calle diga “me lo dijo un pajarito”, suena gracioso, coloquial y en general es algo que nos vale gorro. Pero que el candidato que muy probablemente, por no decir seguramente, ganará la contienda, diga que se le apareció Hugo Chávez en forma de “pajarito chiquitico”, le dio unas vueltecitas por la cabeza, se le quedó mirando y le dedicó unos emotivos trinos, suena, por lo menos, esquizoide y paranoide.

Ya en los días que siguieron a la muerte de Chávez, el señor Maduro había dicho, en otro de sus devaneos al más puro estilo de su fallecido  tutor político, que el Comandante Supremo había intercedido ante Dios, a su llegada al cielo, para que el nuevo Papa fuera sudamericano. Es que Chávez no sólo se fue directito al paraíso celestial, sino que además extendió hacia allá sus poderes plenipotenciarios y llegandito recomendó a un latinoamericano para el primer puesto de la Iglesia Católica, naturalmente esa recomendación, viniendo del Comandante, tenía que traducirse en favorable acción. Diosito entiende de política.

Desde el inicio de la campaña presidencial, Maduro -que paradójicamente parece no serlo tanto- ha utilizado el nombre de Chávez miles de veces -más de 4500 según algunas fuentes- y se ha ido hasta la cocina profiriendo en sus discursos una serie de joyas de dimensiones bíblicas en donde Hugo Chávez es, por ejemplo, “un Cristo Redentor” -¡Hosanna!- y un “profeta adelantado a su tiempo” -¡Alabadle!-. Recordemos que también él mismo se ha denominado “hijo de Chávez” -¡achis!- y, en un arranque de no sé qué, propuso embalsamarlo y exhibirlo per saecula saeculorum. En otra ocasión anticipó que al triunfar en las elecciones, el 14 de abril sería el “día de la resurrección” -¡Aleluya!-. Pero una de sus mejores ocurrencias, en el colmo de la paranoia, fue cuando quizo despertar sospechas de que el cáncer que llevó a la muerte al presidente le había sido sembrado por oscuras fuerzas enemigas. O sea, ¿neta?

Ya son muchos los motivos para pensar que Nicolás Maduro, el candidato preponderante en la carrera presidencial de aquel país, acusa serios problemas de conducta, estabilidad emocional y -cual si habláramos de tacos- de sesos y lengua. El pasaje del pajarito y demás alucinaciones hacen plantearse la nada descabellada idea de que debería ser un requisito que todo candidato con pretensiones de dirigir un país se sometiera a un examen psicológico que determine su salud mental, o la falta de ella.  Si en México tuviéramos esa sana costumbre, nos hubiéramos evitado muchos inconvenientes durante varios sexenios. Porque de que los hay, los hay en todos lados. Me lo dijo un pajarito.


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miércoles, 16 de mayo de 2012

Estudiantes vs Candidatos


    Posiblemente Peña-Peñita creía que en la Ibero lo iba a recibir un bonito comité de señoras desquehaceradas gritando provocativos piropos en tono de consignas, tales como:  "Peña / candidato / de todos el más guapo", "Enrique / bombón/ te quiero en mi colchón", y otras exquisiteces.

     Pero no fue así.

     El viernes 11 de mayo pasado, el galán de galanes llegó al auditorio Sánchez Villaseñor de la Universidad Iberoamericana para presentar sus propuestas, principalmente sobre el tema de la educación, y ¡sópales! una turba de universitarios que habían desayunado gallo lo increpó hasta hacerlo salir por la puerta de servicio. Sólo faltó escuchar a la enardecida chamacada gritar el típico "quiere llorar, quiere llorar". 

     Y luego nos preguntamos por qué el candidato en cuestión rechaza asistir a cuanto debate o cosa parecida lo invitan. El asunto no es fácil. Eso de tener que capotear zapes intelectuales no son enchiladas, más cuando los manifestantes son briosos veinteañeros que traen bien afinados el gancho de zurda y la cachetada guajolotera.

     Aquí en Jalisco,tres días después del zafarrancho en la Ibero,  el candidato del PRI a la gubernatura, Aristóteles Sandoval canceló su participación en los Diálogos  Universitarios prevista en el ITESO el 29 de mayo. Presumiblemente puso su copete -que también lo tiene- a remojar.

     Los que estudiamos nuestra carrera en el ITESO sabemos que los jesuitas son aguerridos y se salen totalmente del cartabón de las congregaciones religiosas que trabajan en la educación. Pero, dicho sea de paso, que yo recuerde nunca nos tocó recibir o despedir a un candidato a zapatazos. 

     Por su parte, el lunes 14 de mayo el Güiri-Quadri vivió su propio affair estudiantil en la Universidad Autónoma de Querétaro. Cuando intentaba, y sólo intentaba, dar una conferencia y exponer sus ideas de campaña,los efervecentes alumnos lo abuchearon y le profirieron sin tregua acusaciones y señalamientos de ser el candidato de la dueña del partido que él representa, Elba Esther Gordillo, que es como el mismísimo demonio pero en feo. "Nada más falso", debió haber dicho el interpelado, pero no lo dejaron decir ni pío. Al mismo tiempo lanzaron hurras y vivas a favor de López Obrador. Quadri también tuvo que salir por piernas (que no por bubis, como las del debate).

     Ese mismo día, Josefina Vázquez Mota tuvo un encuentro con estudiantes en la Universidad La Salle y, aunque finalmente ella sí salió por la puerta principal, el diálogo no fue precisamente un pic-nic dado que también los jóvenes asistentes le dieron algunos garnuchazos verbales.

     ¿Será que los universitarios ya se están encanchando en la práctica del bullying político? ¿Será que ya le están encontrando gusto al gotcha electoral? ¿O será simplemente que los chicos de la Ibero, de la UAQ, de la UAM, de la UDG, de la que me digan, están cambiando y los políticos no?

     Por eso, con el fin de evitar exponerse a estos incómodos momentos de confrontación es conveniente que estos candidatos le saquen la vuelta a las universidades, y, si lo que buscan es hacer proselitismo en instituciones educativas, quiero sugerirles las siguientes:

1. Jardines de niños. En estos centros educativos, no sólo no serán increpados por el alumnado sino que además podrán tomarse fotos abrazando con ternura a los niños para luego subirlas al facebook. El mayor riesgo al que estarán expuestos es a llevarse una pipiada de alguno de los chamacos.

2. Escuelas de futbol. Un excelente lugar para visitar en campaña. Ahí, más que llevar propuestas incumplibles, los aspirantes presidenciales darán cátedra a los alumnos acerca de cómo pasarse el balón los unos a los otros, así como de las más novedosas formas de burlar al árbitro.

3. Academias de baile para table dance y tubo. Aquí el riesgo de cualquier desaguisado con las muchachas estudiantes es casi nulo. Lo suyo no es la política, pero sí los políticos, de preferencia con lana. En todo caso, más que desencuentros se pueden producir encuentros. Gabriel Quadri, que se ve que tiene el ojo alegre, podrá encontrar un ámbito académico muy placentero. A doña Chepis no se lo recomiendo.

4. Academias de belleza. Esta es una zona franca para los candidatos. Durante sus conferencias en estos recintos, sus palabras pasarían de largo y las alumnas, en lugar de estar atendiendo al discurso y pensando en hacer preguntas incómodas, se encontrarían muy ocupadas pensando qué podrían hacer para echarles una manita de gato a los comparecientes. Material tendrían de sobra: desde el copete de Peña hasta el gallito rebelde de López Obrador, pasando por el look aseñorado de doña Josefina y el de comediante de Quadri.

     Éstas son sólo unos ejemplos de planteles educativos mucho más seguros y benévolos. Hay muchos más. Quién les manda a los señores candidatos ir a debatir con estudiantes inquietos y rijosos. 

  Para terminar -a manera de metáfora musical que ayude a dejar en claro esta descabellada propuesta- les comparto las palabras de un querido amigo, extraordinario pianista de jazz, que algún día durante un arduo ensayo con su cuarteto, reflexionó: "¿Para qué nos complicamos la vida tocando jazz habiendo cumbias tan bonitas?


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miércoles, 2 de mayo de 2012

Paul McCartney, ¿estaba muerto o andaba de parranda?



   Estamos a unos días de la visita de Paul McCartney a Guadalajara y no voy a negar que a mí ya se me cuecen las habas por estar en el concierto. Me considero admirador de hueso colorado (red-bone fan, para ir practicando el idioma) y allí estaré cumpliendo con mi deber.


   Hace unos días escuchaba canciones de Macca en una reunión de domingo en mi casa - que es la de ustedes, aunque no quepamos todos- y uno de los presentes me preguntó si era cierto o no que McCartney había muerto en su época Beatle y reemplazado por otro igual a él, y que por lo tanto sería a quien veríamos en el concierto. Al escuchar la pregunta no supe si reír, llorar o rezar, no sólo por la ingenuidad inherente sino porque tenía el agravante de provenir de alguien que considero informado. Pero hay leyendas tan canijas que ponen a prueba cualquier inteligencia.


   El mito de la muerte de Sir Paul se resume más o menos así:


   El 9 de noviembre de 1966, después de una larga sesión de grabación del álbum Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club Band, durante la cual hubo acaloradas discusiones, McCartney salió del estudio a las 5 de la mañana en su auto (o en su moto, según otras versiones) y perdió la vida al estrellarse contra un poste de luz.


   Para no crear conmoción entre los fans, según esta historia, Los Beatles convocaron a un concurso para encontrar al doble de Paul McCartney y lo encontraron en un tal William Campbell, un tipo que era más parecido físicamente a Paul que el propio Paul, cantaba en forma idéntica, era además bajista y de los buenos, zurdo y, por si fuera poco, tenía todo el talento y carisma de su predecesor. 


     Los que creen esta historia de peli afirman que desde entonces a la fecha el señor Campbell ha fungido como McCartney sustituto. Dicen que es él quien compuso, tocó y cantó en obras maestras grabadas por los Beatles en el mismísimo album del Sargento Pimienta y en discos posteriores como el Album Blanco, Let it Be y Abbey Road. ¿Ah, les cae?


     Pero ¿de dónde sale esta telenovela? Pues parece ser que algún desquehacerado en Estados Unidos se puso a analizar con profundo sospechosismo la portada del album Abbey Road de los Beatles, ésa donde los cuatro están cruzando la calle sobre el paso de cebra, y encontró lo siguiente.


1. Paul es el único que aparece descalzo. Tal hallazgo era la señal inequívoca de que ¡estaba muerto!  
Según el propio Paul, la verdad es que se había presentado a la sesión de fotos con sandalias porque hacía mucho calor, y para esa foto se las había quitado, punto.


2. Mientras los demás aparecen caminando con el pie izquierdo hacia adelante, Paul lo hace con el derecho. Obvio, sólo los muertos hacen eso.


3. Paul fuma con la mano derecha siendo zurdo. Qué argumento más convincente.


4. Lennon va al frente vestido con traje blanco, como asumiendo el papel de guía espiritual. Pasu, escalofriante. 


5. Ringo lleva traje negro como si estuviera de luto. Me pongo chinito.


6. George va de mezclilla (ropa de trabajo) y podría ser el enterrador. Macabro pero contundente.


     Y otras barbaridades por el estilo.


     A estos aplastantes argumentos se suma otra larga lista de descubrimientos que los abocados a  buscarle bubis a las gallinas fueron detectando en las portadas de otros de los discos de Los Beatles, así como en las letras de muchas de las canciones de la banda de Liverpool (por ejemplo, la canción She´s Living Home empieza con la línea "Wednesday morning at five o´clock as the day begins", que evoca el día y la hora de la muerte del músico). Todo ello era el conjunto de piezas del rompecabezas de la leyenda que sostiene que Paul está muerto y no andaba de parranda.


     Los rumores sobre su supuesta muerte empezaron a diseminarse entre los jóvenes norteamericanos y luego dieron el brinco a la radio hasta extenderse por todo el mundo y cobrar la celebridad que perdura hasta nuestros días.


     Las leyendas por definición tienen mucho más de mito que de verdad. Ésta tiene de verdad lo que yo de bajista zurdo. Pero hay rumores que se convierten en leyendas, y leyendas que, a fuerza de creerlas y contarlas, se vuelven verdades de a kilo para muchos. 


     Lo único cierto es que estas historias fantásticas que pueden llegar a confundir a tanta gente sólo las pueden provocar seres tan extraordinarios y geniales como el Sr. William Campbell, quiero decir... Paul McCartney.






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jueves, 19 de abril de 2012

Josefina, ¿presidente o presidenta?

La oferta de candidatos a la presidencia en México está muy flaca. Sus campañas están para llorar, pero los anuncios de doña Chepina Vázquez Mota resultan especialmente grises, o de un azul muy deslavadito. Más allá de la retórica del discurso y su eterna sonrisa, hay un elemento en su imagen publicitaria que desde la primera vez que lo vi me provocó sarpullido  y comezón: la palabra PRESIDENTA. 

 El uso de esa palabra está ligado a las épicas batallas y conquistas que se ha ido anotando el movimiento feminista.  En años recientes, la gramática foxista -y luego heredada a  Felipe Calderón, aunque con menos rigor- exigía que sus discursos empezaran con formalismos como "Mexicanas y mexicanos", o, al referirse a la niñez, mencionar a "las y los niños de México", y cosas por el estilo. Está claro que la intención de esta distinción de género responde a lo que se supone que es políticamente correcto pero resulta lingüísticamente incorrecta o, por lo menos, innecesaria. 

Debo aclarar -antes de que se me lancen a la yugular las feroces féminas con las que tengo la fortuna de compartir espacios todos los días  -que soy fan de las mujeres y me parece indispensable que ellas sigan conquistando avasalladoramente todo lo que encuentren a su paso y lleguen al infinito y más allá; es más, yo sostengo que son una especie distinta y superior al hombre, pero  en gramática castellana  hay ciertas normas que no estaría mal tomar en cuenta.

En nuestro idioma lleno de recovecos hay una regla según la cual el plural en masculino se usa para referirse a ambos géneros. Que esta regla tiene un origen machista, ni qué discutir, pero subsiste y es vigente. Por eso basta con decir "mexicanos" ó "los niños de México" para aludir a femeninas y masculinos. Sólo se usa la diferenciación de género en palabras distintas como"damas y caballeros", por ejemplo.

¿Cómo se les dice a las mujeres que presiden algo, presidenta? Existen en castellano lo que conocemos como participios activos que se derivan de los verbos y hacen que éstos funcionan como adjetivos (pudiente, reluciente, ardiente) o sustantivos (gerente, danzante, estudiante) . Así pues, el participio activo de vivir es viviente, el de asistir es asistente, el de dirigir es dirigente, etc. Entonces, sin dejar lugar a dudas, la persona que preside es presidente y no presidenta, aunque se trate de una mujer, por guapa que sea. Es decir, el participio activo no tiene género. 

Si a esas vamos podríamos oír en la campaña de Vázquez Mota un spot que dijera:"Josefina es una política incluyenta, coherenta y conscienta de la problemática existenta en el país. Josefina es diferenta." ¿Gacho, no?

Lo curioso de todo este asunto es que, a pesar de todos los choros teóricos que podamos esgrimir desde nuestro puritanismo idiomático, hay un poder superior que todo lo hace factible: la fuerza del uso. Y es precisamente gracias al uso extendido de la palabra presidenta que la Real Academia Española de la Lengua (www.rae.es) acabó aceptando este término desde 1984 y lo define así:

Presidenta.
f. Mujer que preside
f. coloq. Mujer del presidente.

El Diccionario Panhispánico de Dudas también la acepta y explica: “Por su terminación, puede funcionar como común en cuanto al género (el/la presidente...pero el uso mayoritario ha consolidado el femenino específico presidenta”.

Así es que, queridos amigos, no nos queda más que apechugar e irnos con nuestro berrinche a otro lado. Asunto resuelto. Chepina podría ser la primera presidenta, cuando menos en el diccionario.



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lunes, 27 de febrero de 2012

Cine, fútbol y política.


     Supongo que con el desesperado objetivo de hacerle la competencia a la espectacular entrega de los prestigiadísimos premios TV y Novelas a la excelencia, la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood decidió estratégicamente llevar a cabo el mismo día la ceremonia de entrega de los de premios Óscar. Yo opté por ver ésta y, como en otras muchas ocasiones, me  quedé con las ganas de que los nuestros se llevaran uno. 

     Aunque en la historia del galardón, más de 25 compatriotas han sido nominados en diversas categorías -recordemos recientemente a  la actriz Adriana Barraza, a los directores González Iñárritu, Cuarón y Del Toro, ilustre tapatío, hijo pródigo del glorioso Instituto de Ciencias, del cual salieron también algunas lacras como este servidor- sólo unos cuantos tienen un Óscar en sus libreros, entre los que destacan Anthony Quinn, cuya nacionalidad mexicana para muchos no está muy clara que digamos, Gonzalo Gavira por los efectos de sonido en El Exorcista y Guillermo Navarro por fotografía en El Laberinto del Fauno. 

     La película El Artista arrasó como ya lo habían vaticinado los que saben de estas lides, llevándose incluso el premio a mejor Actor y dejándonos a Demián Bichir consolándose con los puros cebollazos que le asestó Natalie Portman.  Pero Emmanuel Lubeski sí que era favorito en la categoría de mejor fotografía, y nada.

     Dicen que el hecho de ser nominado al Óscar es de por sí un reconocimiento suficiente, un premio en sí mismo. Pues sí, pero yo les juro que a Bichir y al Chivo Lubeski no les hubiera disgustado en lo más mínimo llevarse anoche- además de su mención y el  generoso aplauso del respetable- una de esas estatuitas a sus respectivas casas. Ni modo, ahi pa´lotra.

     Para nosotros los que estamos acá en nuestro sufrido y abnegado país, hubiera sido motivo de algarabía nacional, muy necesaria en estos tiempos de cólera. Satisfacciones de esas son muy bienvenidas para sobrellevar el aciago acontecer cotidiano. 

     Por lo menos un sector del país, nada despreciable en tamaño y pasión, tuvo motivo de satisfacción este domingo cuando las Chivas le meten dos al Santos. Durante varias jornadas las chivitas no podían levantar cabeza por la sencilla razón de que carecían de ella, pero pareciera que de algo sirvió la llegada del Sr. Cruyff. A lo mejor el ícono holandés del Ajax  les administró precisamente una dosis intravenosa de AJAX BICLORO y les lavó con este detergente el entendimiento y el orgullo a los jugadores para que se pusieran de una vez por todas a hacer su chamba por la cual se les paga cantidades nada despreciables. Con una  sola quincena de cualquiera de estos jugadores, muchos mexicanos pagarían todas su deudas y todavía les sobraría para irse de vacaciones a Acapulquito.

     Por otra parte, ciertas declaraciones de nuestra fauna política hacen más llevadero nuestro sufrido tránsito por la vida. Como la genial puntada que don Felipillo Calderón nos regaló la semana pasada cuando encontrando certeramente el ojo de la aguja, metió el hilo de la discordia al aventarse un estrepitoso flash informativo en una reunión privada con banqueros. Como todos sabemos, ahí les anunció que según una reciente encuesta doña Chepis Vázquez Mota, a 4 puntos de distancia, ya le andaba pisando por detrás los tenis a Peña Nieto, es decir que la contienda por la presidencia estaba tan cerrada que el candidato del PRI iba ganando tan sólo por un copete. La reunión era a puerta cerrada, con banqueros, es decir pura gente fina y de confianza. Pero, oh decepción, resultó ser una bola de chismosos.

     De modo que, mientras México esté como está y no tengamos mejores motivos de jolgorio, tendremos que conformarnos con algunas satisfacciones futboleras, nominaciones al Óscar y divertidos actos del circo de la política.



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